He estado escribiendo toda la semana mi diario y ahora al releerlo siento un poco de pena. No es que me autocompadezca pero da la total impresión de que no me valgo por mi misma, y eso no es verdad.
Algunas palabras duelen, sin o con querer, pero hay que aceptarlas y seguir adelante, y si... te doy la razón una vez más, han de hacerte más fuerte.
¿Tendré complejo de flor silvestre? ¿De princesa de cuento de hadas? ¿Necesito desesperadamente que me rescaten de esta vida vacía cada día? A veces no me reconozco. Lo peor de todo, es que me la sensación de que solo muestro esta patética parte de mi a la persona a la más deseo complacer. Complacer. ¿Y que me complazca? ¿O que me de su aprobación? Esto tiene un poco de pinta de autoanálisis, lo sé.
Suena "Flaca" de Andrés Calamaro... no me claves tus puñales... *)

Voy a acusar de todo esto al agobio del calor y a la tensión que provoca la semana prevacacional, sobretodo teniendo en cuenta que tengo que pasar unos días en el poco anhelado pueblo de mi daddy. Después de eso si vendrán las deseadas vacaciones...
Preguntandome que es lo que me pasa para tener estos cambios de humor tan bruscos... se me ha ocurrido... y espero que tras decirlo aquí empiece a superarlo antes de que empiece... creo que estoy cagada por el hecho de irme de vacaciones con él los dos solos... es como el paso previo a todo lo demás, ¿estoy preparada?
Tengo que dejar de preocuparme tanto por todo, por mi y por él.
Un cigarro.


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