Son los días como ayer los que te hacen reflexionar sobre la gente que te rodea. ¿Están ahí de verdad? ¿Están ahí para apoyarte o solo para machacarte aún más?
El sol de la mañana deslumbra en mi cara, me prepara para un nuevo día, alimenta mi energía, me da esperanza… pero a la vez el viento me azota con rabia, me trae de vuelta a la realidad, me recuerda que soy como esa hoja en el suelo que baila de un lado para otro dirigida por fuerzas mayores.
Quiero ser yo quien controle mi vida. Quiero introducir y excluir de ella a mi antojo. Sin explicaciones. Sin complicaciones.
Quiero ser capaz de transmitir mi fuerza y mi poder de convicción. Que me tomen en serio. Que mis palabras signifiquen algo para el resto. Que mis consejos sean escuchados y mis sentimientos valorados.
Cometo demasiadas veces el mismo error, dar poder sobre mí a alguien que lo utiliza en mi contra. Un sabio amigo siempre me dice: “dejamos entrar a la gente en nuestras vidas para que nos la faciliten”. Es una gran verdad… pero no siempre se cumple. No siempre se cumple por el mero hecho de que confiamos. Y yo quiero seguir confiando, forma parte de quien soy y de cómo soy el no buscar, en quedarme con lo positivo de la gente, en ser optimista.
¿Es posible querer a alguien con quien no te entiendes? ¿Tener la sensación constante de que habláis diferentes idiomas? ¿Cómo no desgastare así? Aún así, siempre con la mejor de mis sonrisas dispuesta a que no se repita el día de la marmota. Lo consigo momentáneamente. Por unos instantes veo la luz y veo a esa persona que me gusta… pero se desvanece de nuevo, vuelve la máscara del reproche y las pullas.
¿Tan difícil es mostrar apoyo y comprensión? ¿Tan difícil es contestar sin rodeos? ¿Tan difícil es no buscarle mensaje oculto a las palabras ajenas?
Tengo tantísimas ganas de que las cosas me salgan bien… que quizás no estoy parándome a pensar que las cosas no me salen bien porque sigo supeditándome a la felicidad del resto en vez de a la mía. Las situaciones han de fluir no ser forzadas, y mientras no se esté por la labor de ser feliz, de sonreír y de sudar de las cosas que te hacen daño, éstas acaban persiguiéndote donde quiera que vayas. Eso no es lo que yo quiero.
Todo es mucho más simple que toda esta parrafada escrita arriba. ¿Me quieres?¿Te quiero?¿Cual es el puto problema?¿Por qué no podemos dedicarnos a construir nuestra base en vez de pelearnos todos los santos días?¿Por qué siempre hay algo bloqueándolo?
Tu respuesta siempre es una puta mierda de insinuaciones veladas… Ten cojones. Tú que eres el hombre… ten lo que hay que tener para echarle un par conmigo.
“Sabía que esto pasaría”, “No sé que he hecho en esta puta mierda de vida para que nada me salga bien”… DEJA DE LLORAR. BASTA. Para soltarme hachazos a diestro y siniestro no tienes ningún tipo de problema… Deja de tener problemas para sonreír. O en su otra vertiente, deja de mentir. A ti y a mi. Deja de decir que nunca has querido a nadie como me quieres a mí porque si de verdad esto es todo lo que puedes dar en el amor, y no quiero ser cruel, no me extraña nada que no te salgan las cosas como quieres.
El amor no es repetirle a una persona que la quieres 20 veces al día. El amor no es estar pegados el uno al otro durante “x” tiempo todos los días. El amor no es partirle la cara a su ex si la toca. El amor no es enfadarte porque ella tiene vida propia a parte de vuestra relación.
El amor es conocer a una persona de la misma manera que te conoces a ti mismo, querer a esa persona con sus cosas buenas y sus cosas malas, cuidarla y asegurarte que ella sabe que darías un brazo o tu pierna si hiciera falta, quererla es hacerte totalmente vulnerable, darle el poder de destrozarte la vida teniendo la confianza de que no lo hará…
Y sí, soy una idealista, me gusta pensar que puedo hacer del mundo un lugar mejor, me gusta pensar que puedo alegrarte el día, me gusta pensar que todo el mundo tiene algo bueno en lo que fijarse. Me repatea el “suena muy bonito pero” o “la realidad es otra”. LA REALIDAD ES EL CAMINO QUE TE FORJAS. LAS COSAS NO PASAN PORQUE SÍ. Y no es esta puta mierda de vida la que solo te trae desgracias, son las consecuencias de tus acciones lo que estás viviendo. Tu realidad son todas aquellas cosas que has hecho repercutiendo en tu presente.


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